miércoles, 3 de octubre de 2018

EN NO SE SABE DÓNDE

Encima
del sudor de unas piedras
y de unos pies acostumbrados.
Debajo
de las hojas de un árbol
que teme a las personas.
Delante
de la despedida
sin valentía y del destino inevitable.
Detrás
de una puerta azul
que no conozco todavia.

Así estoy yo.
En el centro justo
de la locura. 

sábado, 9 de junio de 2018

EL PRINCIPIO DEL PRINCIPIO

Para que la poesía fuera
antes fue el poema,
y antes que el poema
fuiste tú.

¿Casualidad o causalidad?
No sé si me explico, amor.

Para que haya noche y para que haya día
primero ha de haber un planeta que rote
pero antes un sol que lo oscurezca o lo deslumbre.

miércoles, 30 de mayo de 2018

LA NOCHE

Hace dos minutos me inventé
el mejor poema
pero no lo recuerdo.
Hablaba de la luna escondida
de los recuerdos entre ladrillos delante
de mi ventana.
Hablaba de la noche y de los coches que la interrumpen.
Pero no la recuerdo exactamente y tú
te mereces más.
O más o menos más
que tanta palabra desgastada.

Mi madre ya duerme para siempre
y mi padre es el sol
que ya no sale.
La vida y sus sucesos imparables
yo no puedo cambiarlos.
Una ventana asoma con la luz encendida
y le llamo en voz alta con tu nombre.
A veces la vida te regala
lo que parece ser el último misterio.

Y abro una bolsa soplando
suspendida en el aire
como si fuera un dios de la palabra
y escribo esto
una mísera sílaba que levanta
todo un poema.

lunes, 28 de mayo de 2018

LA BOMBILLA VERDE (Un poema de Javier Herrero Barceló) (A Nico de Brozas)

Conozco a un hombre
que camina con pies de paja
sobre los suspiros de asfalto
con los dedos amarillos
por cien canciones fumadas
entre sus pulmones negros.

Conozco a un hombre
que dibuja cigüeñas con la voz
sosteniendo en cada mano un hemisferio,
desandando el viaducto
y reposando su esquela
sobre el calendario solunar de su madre.

Conozco a un hombre
que da de comer corcheas
a los coches abollados
sentado en la arena
de lo que hace años
fue un bosque de encinas.

Conozco a un hombre
con las manos manchadas
de un silencio espeso,
tan espeso que su espera
por el verbo no le limpia
el agua de su acequia.

Conozco a un hombre
que todavía no se conoce,
que se esconde de los espejos
detrás de una guitarra
y canta sobre sí mismo
en tercera persona.

Conozco a un hombre
que delega en los libros
el amor que sus labios sostiene
y en cada línea imagina
el vacío de pestañas y ojeras
de noches sin mañana.

Conozco a un hombre
que enciende una bombilla verde
para que nadie le encuentre
y me pide, a veces,
que siga –Gigante–
su corazón.

Conozco a un hombre
que aun no conozco,
un hombre que se encierra
detrás de una vieja casa
con la juventud de unos ojos
que miran Madrid por primera vez.

Conozco a un hombre
que le pide a la noche
que le espere desnuda
y despierta en la misma cama
donde lloran los arpegios
mudos de las chimeneas.

Conozco a un hombre
que no me conoce
aunque abrevie mi nombre
en el tumulto y me estreche
la mano con la mano firme.

Y yo, que miro
su sombra con los ojos perdidos,
le miento y le digo
que conozco a un hombre
que le debe al viento
su mejor acorde,
un hombre
con una bombilla verde
encendida detrás de los ojos.


lunes, 21 de mayo de 2018

Un año más. Un año menos.



Y si te dijera que hay días en que uno

se puede comer el mundo y

la luna y el planeta Marte. La estepa de un miércoles
y Júpiter entero,

y a Venus el sábado y el domingo,
despertarse contigo.


Y si te dijera, vanidad,
que este año dormiste conmigo
y casi me jodes la alegría

que así pude conocerte de una vez por todas
entre los brazos inútiles, ignorante,

que lo que quiero es tener paz aquí dentro y allí fuera
que lo que más deseo en esta vida es la calma.

Que no soy sólo yo
sino todas las personas que fueron conmigo y las que fui con ellas.
Todos los viajes,
todas las palabras que no se rinden,
todas las olas que me mojaron descalzo.

Que tuve la suerte de que me amaran y sentir que amaba y que el amor nos hiciera
el mayor regalo de la vida.


Que no olvidé cuánto duele
"el cuchillo cuando entra en la piel y sale" y vuelve a entrar... Y así muchas veces.


Y si te dijera que también me equivoqué otras tantas,
que tuve celos y envidias y rencores ...
Que me creí importante.
Que la pantomima y que las divas y que los dramaturgos...Ya no hay peros que valgan.


"Uno es un lobo o es humano y su balanza
se pierde para encontrarse
en la luz como el árbol cada día,
y toda roca tiene una grieta"


¿Y si te dijera que ya encontré lo que más me gusta?
La creatividad. Lo que soy,
y que no me va a dar tiempo a ser otra cosa en este poco tiempo.

Y si te dijera que tú y yo nos seguiremos encontrando el tiempo que nos queda
aunque no sepamos, ni queramos la misma arena.

Que ya siempre nos llevaremos por fuera y por dentro,
afortunadamente, al menos para mí,
que ya no somos los mismos de antes
para seguir siendo siempre todavía.