miércoles, 30 de mayo de 2018

LA NOCHE

Hace dos minutos me inventé
el mejor poema
pero no lo recuerdo.
Hablaba de la luna escondida
de los recuerdos entre ladrillos delante
de mi ventana.
Hablaba de la noche y de los coches que la interrumpen.
Pero no la recuerdo exactamente y tú
te mereces más.
O más o menos más
que tanta palabra desgastada.

Mi madre ya duerme para siempre
y mi padre es el sol
que ya no sale.
La vida y sus sucesos imparables
yo no puedo cambiarlos.
Una ventana asoma con la luz encendida
y le llamo en voz alta con tu nombre.
A veces la vida te regala
lo que parece ser el último misterio.

Y abro una bolsa soplando
suspendida en el aire
como si fuera un dios de la palabra
y escribo esto
una mísera sílaba que levanta
todo un poema.

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