jueves, 22 de marzo de 2018

SIEMPRE ES TARDE

Siempre es tarde y los sucesos
llegan como un reloj que se retrasa y algo estúpido.
Llegan tarde y cuando uno
cree haber aprendido porque aprende mal y tarde
llega esa hija de la gran vida
y te da dos hostias bien dadas. Con sus bragas increíbles, con sus ojazos levantados para que aprendas
que el centro justo de la mañana
puede ser un café que va a mil por hora
después de la ducha y antes,
y un remolino como examen
para que no te vayas con el estómago vacío
al trabajo.

Te zarandea hasta sentirte inútil o el más útil
y hacer que un semáforo
sea capaz de hacerte un poema.

Los buenos días
el lugar más acertado de la vida y el centro justo de lo que no somos todavía.
El músculo preciso que no conoces.
La magia, el hambre, el dolor, la ignorancia, la lágrima...

Y te dan ganas de rendirte
¡Joder qué grande!
te dices, mostrando la poca entereza que te queda ante el desastre de no ser nadie y de repente, rendirse
a un precipicio, a una estatua, a un vértigo y escribir para que no se olvide que mañana:
seguiré sin tener más remedio que seguirte.
Te jodes.

No hay comentarios:

Publicar un comentario