miércoles, 31 de mayo de 2017

Lo que soy y lo que nadie sabe

En la singular luz de cada noche.
En cada sol diario que se oculta
me digo.
En la iluminada torre aquella del fondo
en la ropa oliendo a viento
en este árbol cercano lleno de pulgones
me digo.

En este banco, en esta prosa, en esta luz de farola enrojecida.
En el verano de cada tiempo
en la terraza más común y llena de personas
me digo.

Hablo en alto, solo
y digo mi dolor buscándolo
 buscándome
sin saber que la noche, que el sol, que la ropa,
 que el viento que el banco que la farola que la terraza.
Que hablar en alto y sol.

No me conocen todavía.

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